Cuando le explico a un paciente que necesita una cirugía, una de las preguntas que suele aparecer inmediatamente es:
“Doctor, ¿qué estudios necesito antes de operarme?”
Durante mucho tiempo pensamos en la evaluación preoperatoria simplemente como una lista de análisis de laboratorio, un electrocardiograma y algunos estudios adicionales antes de entrar al quirófano.
Hoy entendemos esta etapa de una manera mucho más amplia.
La medicina perioperatoria moderna busca conocer el estado de salud del paciente, identificar factores que podrían aumentar el riesgo de una cirugía, optimizarlos cuando sea posible y planear de forma individualizada todo el proceso.
En otras palabras: una cirugía bien planeada comienza mucho antes de entrar al quirófano.
¿Qué es una evaluación preoperatoria?
Es la valoración médica que realizamos antes de una cirugía para conocer las condiciones en las que se encuentra el paciente y determinar qué preparación necesita.
No se trata solamente de confirmar que alguien “puede operarse”.
Durante esta etapa revisamos aspectos como:
- antecedentes médicos;
- enfermedades cardiovasculares o respiratorias;
- diabetes, hipertensión u otras enfermedades crónicas;
- cirugías y anestesias previas;
- medicamentos y suplementos que utiliza;
- alergias;
- antecedentes de sangrado o problemas de coagulación;
- capacidad para realizar actividad física;
- estado nutricional;
- características y complejidad de la cirugía que vamos a realizar.
Con esta información podemos identificar riesgos y decidir si necesitamos realizar algún estudio adicional, modificar algún medicamento o controlar mejor alguna condición antes de la cirugía.
¿Todos los pacientes necesitan los mismos estudios?
No.
Y este es uno de los cambios más importantes de la medicina perioperatoria actual.
Durante muchos años era frecuente solicitar una gran batería de estudios prácticamente a cualquier paciente que iba a operarse.
Actualmente buscamos ser mucho más selectivos.
Los estudios deben solicitarse de acuerdo con factores como la edad, antecedentes médicos, medicamentos, tipo y magnitud de la cirugía y los hallazgos que encontremos durante la valoración.
Por ejemplo, dependiendo del caso podemos solicitar:
- biometría hemática;
- química sanguínea y evaluación de la función renal;
- glucosa;
- pruebas relacionadas con coagulación cuando existe una indicación;
- electrocardiograma;
- estudios adicionales dirigidos a alguna enfermedad específica.
Esto significa que una persona joven, sana y que tendrá un procedimiento de bajo riesgo puede necesitar una evaluación muy diferente a la de un paciente de mayor edad con diabetes, hipertensión o una enfermedad cardiovascular.
Más estudios no necesariamente significan una cirugía más segura. Lo importante es solicitar los estudios adecuados para cada paciente.
¿Siempre necesito una valoración cardiológica?
Tampoco.
Las recomendaciones internacionales actuales proponen evaluar el riesgo cardiovascular de manera escalonada.
Primero analizamos antecedentes, síntomas, capacidad funcional y el riesgo asociado con la cirugía.
Si una persona tiene buen estado funcional, no presenta síntomas cardiovasculares relevantes y tendrá una cirugía de bajo riesgo, generalmente no necesita realizar estudios cardiológicos complejos solamente por el hecho de que será operada.
Por el contrario, cuando encontramos antecedentes de enfermedad cardiovascular, síntomas, factores de riesgo importantes o una capacidad funcional limitada, puede ser necesario profundizar la evaluación.
En algunos pacientes podemos solicitar un electrocardiograma, valoración por cardiología u otros estudios específicos.
Incluso las pruebas de esfuerzo, que anteriormente podían solicitarse con mayor frecuencia, hoy se reservan para pacientes seleccionados en quienes el resultado realmente podría modificar nuestra conducta.
El objetivo no es buscar problemas innecesariamente.
Es identificar aquellos que realmente podrían cambiar la forma en la que planeamos la cirugía.
Tus medicamentos también forman parte de la evaluación
Este punto se ha vuelto especialmente importante en los últimos años.
Antes de una cirugía necesito saber exactamente qué medicamentos, suplementos o tratamientos utiliza el paciente.
Algunos pueden mantenerse sin problema, mientras que otros requieren ajustes o suspensión temporal.
Esto puede ser especialmente relevante con:
- anticoagulantes;
- medicamentos para diabetes;
- tratamientos cardiovasculares;
- algunos medicamentos utilizados actualmente para diabetes, insuficiencia cardiaca u obesidad;
- suplementos o productos que pueden modificar el riesgo de sangrado.
Por ejemplo, las guías cardiovasculares perioperatorias actuales recomiendan suspender determinados medicamentos inhibidores SGLT2 varios días antes de una cirugía programada debido al riesgo de complicaciones metabólicas.
Esto no significa que debas suspender medicamentos por tu cuenta.
Al contrario.
Una de las funciones de la evaluación preoperatoria es decirte exactamente qué debes continuar, qué debemos ajustar y cuándo hacerlo.
¿Y qué pasa con la respiración y los pulmones?
También forman parte de la valoración.
Si existe enfermedad pulmonar, tabaquismo, dificultad respiratoria, apnea del sueño u otros antecedentes relevantes, podemos necesitar una evaluación adicional.
Pero, nuevamente, no todos los pacientes requieren radiografías de tórax o pruebas de función pulmonar de rutina.
La tendencia actual es utilizar estos estudios cuando existe una razón clínica para hacerlo.
Esto evita pruebas innecesarias y nos permite concentrarnos en aquello que realmente puede modificar el riesgo de la cirugía.
Prepararte para una cirugía también significa llegar en mejores condiciones
Este es probablemente uno de los cambios que más me gustan de la cirugía moderna.
La preparación preoperatoria ya no consiste solamente en realizar estudios y esperar el día de la operación.
Cada vez hablamos más de prehabilitación.
La idea es sencilla:
Si sabemos que tu cuerpo va a enfrentar el estrés de una cirugía, podemos intentar que llegue a ese momento en las mejores condiciones posibles.
Dependiendo del paciente y del procedimiento, esto puede incluir:
- mejorar la alimentación;
- corregir problemas nutricionales;
- controlar mejor la glucosa;
- tratar anemia cuando existe;
- mejorar la condición física;
- disminuir o suspender el consumo de tabaco;
- trabajar sobre la función respiratoria;
- controlar adecuadamente enfermedades previas.
Los protocolos modernos de recuperación mejorada después de cirugía, conocidos como ERAS (Enhanced Recovery After Surgery), consideran la preparación antes de la cirugía como una parte fundamental de todo el proceso.
El paciente ya no es únicamente alguien que llega al hospital para ser operado.
Es parte activa de su preparación y recuperación.
¿Una alteración en mis estudios significa que no podré operarme?
No necesariamente.
Encontrar algo durante la evaluación preoperatoria no significa automáticamente cancelar una cirugía.
Muchas veces significa que tenemos la oportunidad de corregirlo antes.
Podemos necesitar controlar mejor la presión arterial, ajustar medicamentos, mejorar niveles de glucosa, tratar anemia, solicitar una valoración adicional o simplemente modificar nuestra estrategia de manejo durante y después del procedimiento.
Precisamente para eso realizamos esta evaluación.
Prefiero conocer un factor de riesgo antes de entrar al quirófano y tener tiempo para planear cómo manejarlo.
La evaluación también nos ayuda a planear tu recuperación
La información que obtenemos antes de una cirugía no solamente sirve para decidir si podemos realizarla.
También puede ayudarnos a anticipar:
- qué tipo de vigilancia necesitarás;
- cómo manejaremos el dolor;
- cuándo podrás comenzar a caminar;
- cuándo podrás iniciar alimentación;
- cuánto tiempo podrías permanecer hospitalizado;
- y qué cuidados necesitarás después de regresar a casa.
En cirugía moderna intentamos pensar en todo el recorrido del paciente, no solamente en el procedimiento.
¿Qué puedes hacer tú antes de tu valoración?
Hay algo muy sencillo que puede ayudarnos muchísimo: llegar con información clara.
Cuando acudas a tu evaluación preoperatoria intenta llevar:
- una lista actualizada de tus medicamentos y suplementos;
- estudios recientes;
- diagnósticos médicos importantes;
- antecedentes de cirugías previas;
- información sobre alergias;
- cualquier problema que hayas tenido anteriormente con anestesia;
- y las dudas que tengas sobre tu procedimiento.
No existen preguntas “demasiado simples” cuando estás preparándote para una cirugía.
Entender qué va a suceder también forma parte de llegar preparado.
Una cirugía empieza antes del quirófano
Cuando planeamos una cirugía, mi objetivo no es únicamente realizar correctamente el procedimiento.
Quiero conocer a la persona que voy a operar, entender sus condiciones de salud, identificar riesgos, preparar lo que podamos mejorar y establecer desde antes cómo será su recuperación.
Por eso considero la evaluación preoperatoria una parte fundamental del Acompañamiento Quirúrgico Integral.
Desde los estudios y la preparación hasta la cirugía y el seguimiento posterior, cada etapa tiene una función.
Una buena cirugía no comienza cuando hacemos la primera incisión.
Comienza cuando conocemos al paciente, entendemos sus riesgos y nos preparamos juntos para lo que viene.
Si estás considerando una cirugía o ya tienes indicación de un procedimiento, una valoración nos permitirá revisar tu caso, resolver tus dudas y comenzar a planear cada etapa de manera individualizada.
Dr. Rodrigo Bucio
Cirugía General y Laparoscópica
Morelia, Michoacán
Referencias bibliográficas
- Thompson A, Fleischmann KE, Smilowitz NR, et al. 2024 AHA/ACC/ACS/ASNC/HRS/SCA/SCCT/SCMR/SVM Guideline for Perioperative Cardiovascular Management for Noncardiac Surgery. Circulation. 2024;150–e442.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Routine preoperative tests for elective surgery (NG45). Recommendations on individualized preoperative testing, electrocardiography, renal function, echocardiography and other investigations.
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). Perioperative care in adults (NG180). Recommendations on enhanced recovery, nutritional assessment and perioperative care.
- ERAS® Society. Enhanced Recovery After Surgery Guidelines. Current international recommendations and updates on perioperative preparation and enhanced recovery pathways.
